lunes, 2 de julio de 2012

No, gracias.

Cientos de miles de personas en las calles de España celebrando algo que no debería celebrarse. Eso piensa Juan al menos.
Juan no es un mal tipo pero, incomprendido él, siente con rabia que los demás no se entusiasmen con sus aportaciones o con su mera presencia.
Si a esa sensación le sumamos que Julia, su querida Julia, parece tan manipuladora que, hasta en los peores momentos de su chico, es capaz de hacerle sentir peor... Uf.

López, que así era conocido por su pescadería, nunca se planteó realmente eso tan rimbombante de quitarse la vida, entre otras cosas porque la estaba perdiendo sin necesidad de mostrar tanta cobardía. O, al menos, de mostrar tanta cobardía junta.
Nunca se planteó eso pero acabó actuando como si no fuera él, como si no fuese una persona reflexiva, como si los demás no le importasen, como si fuese egoista hasta el extremo.

Y entonces, por fin recibió la atención que merecía.

Y entonces, al final era tarde.

2 comentarios:

Meskalis dijo...

Antoñito, críptica entrada la de hoy, que parece que tiene destinatario propio.
Y es triste, muy triste.
Un abrazo, compañero.

antoñito dijo...

Meskalis, compañero, no te preocupes.
Solo escribí algo tan triste porque estaba muy triste, no porque tal cosa hubiese sucedido.
Esa gente no existe, supongo que sus casos, sí.
Un abrazo y muchas gracias por decirme que has recibido la tristeza de la historia cuando solo es una idea ficticia. Al final, cuando uno escribe está obligado a alegrarse cuando ha conseguido transmitir (por una vez; ¡bien!) lo que siente.
Salud, República y más escuelas.