miércoles, 23 de mayo de 2012

A ver si así os entra el miedo...

- ¿Te has enterado de que te pueden poner una multa de 300.000€ por ir con capucha en una manifestación que se ponga fea gracias a la intervención de unos exaltados con cascos y porras?
- No, hombre, yo he escuchado que son 30.000 na más.
- Ah, bueno en ese caso (ironic mode-on).
- Es para que a algunos les entre el miedo y no se pongan agresivos.
- Igual, en lugar de engordar las multas y adelgazar la educación, la sanidad y todo lo que está para fomentar la igualdad de oportunidades entre los que son de distinta clase, habría que conseguir que por una vez, se tendiese hacia un mundo/país más justo y así evitar que nadie tenga que liarse a pedrás para defender sus derechos.
- Bueno, pero la culpa no es de los guardias.
- Eso, para otra discusión, que no es de lo que estamos hablando.

Esta conversación existió. Y me parece gravísimo ya que no era entre la hija de Florentino Pérez (coño, se ha muerto su mujer, Pitina; me caía bien. Al menos, mejor que el cabrón del marido) y el menda, sino entre dos obreras hijas de obrero y una servidora.

Al final, ni son culpables de la violencia en las calles los que van voluntarios a esa parte de la Policía Nacional en la que dar palos es gratis y, además, forma parte del modus operandi habitual; ni son culpables de las desigualdades los que recortan en educación, sanidad y pensiones mientras mantienen o engordan los beneficios de la Iglesia, las grandes fortunas y los políticos corruptos; ni es una provocación que Esperanza Aguirre haga su numerito por unos silbidos, mientras desoye el clamor de los docentes, los alumnos y los padres de ambos.

Hace un par de entradas dije que, una vez que han convertido en atentado animar a la violencia desde intennnés, sentarte y no levantarte cuando te lo diga un madero y, ahora, ir con capucha a cagarte en sus muertos..... me están dando ganas de atentar. Y cada vez más.

1 comentario:

Joaquim dijo...

Ahora que mencionas a Florentino Pérez, te cuento una anécdota que me pasó hace unos años en Madrid, durante su primera presidencia de la merengada:

Pues servidor estaba comiendo solo en Matritum, en la Cava Alta (aquí es donde le hago publicidad a mi compatriota Oriol, el dueño). En una mesa al lado mío una señora estupenda y una chica bastante estupenda conversaban, mientras esperaban a alguien que se retrasaba. De repente se abre la puerta y entra Florentino, solo, vestido con toda normalidad y sin corbata, se sienta con las susodichas que resultaron ser su señora y su hija, y les hace un comentario del tipo "Menos mal que me he podido escapar por fin de esos pesaos". Cuando se acercó Oriol a la mesa empezó el cachondeo catalán fino, ante el que Florentino demostró tener buen encaje y notable sentido del humor. Durante la comida se mostró como una persona absolutamente normal y muy agradable con su familia (era inevitable que le oyera, estaba sentado a dos metros escasos de mí). De verdad que la imagen que me quedé de él no tiene nada que ver con el Florentino de la tele, siempre arrogante y tan pagado de sí mismo.

Joaquim