lunes, 20 de diciembre de 2010

El hombre que soñaba con una República y con más escuelas.

El jueves me dejó un amigo. Lo hizo sin velatorio, funeral o entierro. Volvió a entregarse, esta vez a la ciencia. Así era, así es él.
Que la tierra te sea leve, compañero.
Salud, República y más escuelas.
P.D.: Quienes sepan de quién hablo, que no lo digan; quienes no, que no pregunten.

7 comentarios:

Sergio Zawinul dijo...

Ni sé qué decir ni veo con tantas lágrimas.

Un abrazo a todos.

Anónimo dijo...

hola...lo mejor de la pena es que lleva a desconocidos a formar parte de ti,lleva a que me solidarize con tu dolor y el de otros,como voraz lector de poesia desde mi infancia siempre vuelven a mi cabeza unos versos que te escribo ahora y que siempre pienso cuando me duelen situaciones asi
"la pena negra nos atenaza/la pena lleva plomo en las alas"
"fue domingo en las claras orejas de mi burro/de mi burro peruano en el peru/perdonen la tristeza....un beso enorme y un millon de ellos pequeñitos.edutit.

Anónimo dijo...

Diego:
Si por casualidad lees esto, recibe unos abrazos grandes, grandes, grandes, para tí, tu hermana y sobre todo para tu madre.
No puedo decir nada más
Conxa/Monty P.
(gracias antoñito)

Joaquim dijo...

"(...)Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta
cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar lo que no puede por imposible, y calla.

Siento esta noche heridas de muerte las palabras".

Nocturno, de Rafael Alberti

Un abrazo tristísimo.

antoñito dijo...

Gracias, chicos.
Os quiero.

veste dijo...

Nos deja un hombre generoso, los que le hemos conocido le agradecemos su sabiduría.
Salud!!

paco1938 dijo...

Antoñito las heridas del alma se llevan toda la vida, los recuerdos se agarran a tu cuerpo y la angustia aparece por segundos en tu pecho del ser querido se te a ido para siempre.
Por sus agudos comentarios a veces llenos de ironía y a veces de pasión será recordado, vosotros los que le conocisteis en persona lo sabéis mejor que yo.
Hoy he repasado algunas de sus entradas en el blog de Saco y no se si será por mi edad o por que soy un sentimental que me he vuelto a entristecer. Sólo se dirigió a mi en dos o tres ocasiones para reconducir mi espíritu inquieto, sin una mala frase, tenía el don de ponerle a uno en su sitio.
Nos queda su recuerdo de hombre sabio.
Salud