lunes, 24 de octubre de 2016

Cambios

Es reconfortante sentirse querido. Cuando eres alguien con imagen de extrovertido y corazón introvertido, alguien que se sabe imperfecto con una imagen autoimpuesta que gira en torno al perfeccionismo, alguien que se emociona fácilmente y que trata de no llorar, una persona que quiere mejorar tratando de ayudar a mejorar a otros... cuando eres alguien tan raro como yo, acabas expuesto emocionalmente a muchos ojos, bocas, mentes y juicios que te afectan, normalmente para bien. 

Mi principal problema es que me preocupo demasiado de las opiniones de los demás a la hora de juzgarme yo mismo. Mi principal problema es que aún no soy capaz en todas las ocasiones de responder "te agradezco tu opinión, pensaré en ello". Eso facilitaría las cosas porque, aunque acabe llegando a las mismas conclusiones (tengo tanto que cambiar que me olvido de que hay más cambios necesarios, además de los que he decidido hacer motu proprio), y me ahorraría discusiones en torno a si yo estoy a la defensiva u otros están a la ofensiva.

Cuando decidí (porque ese fue el motivo que me llevó a tomar la decisión de publicar entre tres y siete veces diarias) que quería probar suerte con la promoción de mi negocio Herbalife a través de las redes sociales, elegí algo tan visual como Instagram para compartir resultados de clientes y compañeros, así como el mío personal que se encuentra en proceso. 

¿Qué pasó por el camino? Pues mi situación personal no hacía sino empeorar por dentro. Debido a la interrupción definitiva (toma eufemismo) de mi relación con quien era mi pareja (y madre de mis tres niños, socia en el negocio y, antes de todo eso, mi amiga), decidí hacer ciertos cambios personales, sobre y ante todo interiores, aunque también, por qué no decirlo, exteriores. Y qué quieres que te diga, cuando llevas tiempo sintiéndote mal, por mucho pensamiento positivo, por muchas ganas que creas que debas tener, por muchos likes a una foto en la que dices ser feliz, te das cuenta de que mientras no cierres de verdad las heridas, estas no cicatrizan, por lo que es imposible la cura de tu corazón mientras no se le de el tratamiento adecuado y el tiempo necesario.

La cuestión es que en ese compás de espera, descubrí a un amigo (yo) que anteriormente me caía fatal, pero que siempre me había tendido una mano, aunque yo prefiriese seguir mal. Sí, al fin y al cabo, no voy a ser tan hipócrita de decir que soy tonto, de que desconozco las herramientas para salir de esa situación o cualquier otra excusa. Simplemente, mi corazón seguía creyendo que el amor era lo que esperaba, mientras mi cabeza me decía que no valía una mierda y que cualquier migaja era suficiente cuando no de más.

Evidentemente, con el tiempo he aprendido que no es así, que si estás sano, tus relaciones lo serán y que no es mala suerte que alguien dependiente termine siempre con alguien dominante. Así que decidí ponerme en paz con mi pasado, analizar las cosas y los motivos, poner mis verdades sobre la mesa e intentar que, porque quiero, no porque me convenga, y sobre todo, por fin, decidí  cuidarme. Decidí cuidar de mí.

¿Por qué? Por muchos motivos. Los principales, que hay gente que me quiere porque sí; que hay gente a la que, sin conocerme, le provocan sentimientos positivos las cosas que hago; y, por qué no decirlo, porque me he encontrado a gente como yo, en un mal momento (cada uno el suyo, sin juzgar quien está más jodido) y que me ha dicho que ha cambiado su vida a mesjor después de aplicar algunas cosas de las que escribo.

Entonces, en el momento en el que tienes todo controlado, en el momento en el que haces tus cosas porque las quieres, porque las sientes, porque alguien te pide un favor o te animan a escribir sobre un tema en concreto, resulta que eres el centro de atención de personas que deberían tener cosas más importantes que organizar un jurado nada popular y juzgarte duramente desde una tarima de superioridad que parece darles derecho a dictar sentencia sin escuchar al acusado (y que, por cierto, lo único que hizo es algo que ha hecho siempre: sentir diferente).

Además, convencido de que mi nombre de usuario no era correcto (era "@antonio.hbl") porque al no representar a Herbalife, sino a mí mismo, decidí elegir entre las diferentes "extensiones" que vi en otros compañeros; me parecía erróneo ponerme "fit" o algo así puesto que aún no estoy como querría estar para "llamarme" así; la verdad, no pensé en ningún momento ponerme a mí, sonó algo que tenga que ver con mi profesión, asesor, entrenador, coach, de nutrición y bienestar. 

Lo que no pretendía en ningún momento es que nadie quisiese machacarme acusándome de intrusismo profesional (como si quisiese quitarle el curro a los psicólogos), con la excusa de que una palabra de un texto era ambigua o mal interpretable. En cualquier caso, muerto el perro, se acabó la rabia... Ahora, por si a alguien le interesa, soy yo mismo, @antoniosd78 (Antoñito, las iniciales de mis apellidos y mi año de nacimiento; yo). 

Ahora queda lo otro, aceptar que por bien que lo intentes hacer, la gente es muy intolerante, solo te acepta cuando estás dentro de sus estándares éticos y estéticos. De hecho, ya lo he dicho muchas veces, no quiero ser tolerante, no lo soy, eso supondría creerme con el poder de dar el visto bueno a los demás, como si me creyese mejor que ellos sólo por ser yo, sólo por que el otro no sea yo.

Mis escritos son largos, no son normales, señalan las cosas que pienso que deben cambiar (en mí, no soy tan pretencioso de creer que los demás deben hacer lo que yo no soy capaz en la mayoría de las ocasiones y que, además, me sirve a mí, no necesariamente a ellos), hablo sobre emociones que mucha gente esconde o disfraza, habló sobre la cosa que más asusta a la mayoría, la necesidad y el deseo de cambiar. Pero es que yo soy así.

Soy así y me gusto. No soy más que eso, alguien que siente cosas bonitas de cosas que para otros son insignificantes, alguien que siente cosas feas de cosas que para otros son very happy. Alguien que cuando sonríe, lo hace con la boca y con los ojos, alguien que cuando llora, lo hace con el corazón.

Soy alguien que no todo el mundo quiere cerca porque opinó libremente y no acepto ciertas injusticias y, eso lo sé por experiencia, hace que quienes no se quieren enfrentar a la opinión que otros tienen de tu actitud (tu actitud, tu manera en la que te relacionas con lo demás), te rechacen de la peor manera: culpándote a ti. Soy alguien que acepta que mi verdad es tan real como la verdad de mi interlocutor. Soy alguien que ama totalmente y si se descubre haciendo daño a alguien, prefiere perderle.

Soy yo, soy así. Si me equivoco, trato de rectificar. Me duelen las cosas, me alegran las cosas, trato de que duela menos entendiendo los por qués, trato de alegrarme constantemente. Hago lo que me apetece, digo lo que siento que debo decir, creo que el amor es la hostia, pero que solo es amor si es incondicional. Y creo que quieres piensan eso de sí mismos, son bastante hipócritas cuando dedican sus vidas a estar pendientes de la de los demás. Es como preferir ver pelis porno en lugar de tener sexo.

domingo, 14 de febrero de 2016

Prensa y basura: no son (siempre) lo mismo

Al leer el tratamiento dado a la "noticia" del cambio de cara de Flavio Briatore por parte de la prensa deportiva en general y la especializada en deportes de motor en particular, me ha costado muy mucho titular así este artículo de opinión.

Fuente www.dagospia.com
Tal vez resulte osado decir esto cuando me dispongo a ciscarme sobre un gremio al que, creo, no pertenezco, pero que en el caso de hacerlo, lo haría mediante intrusión no cualificada. Pero, vamos, que no me tiembla la mano, quizás por aquello de que la ignorancia es osada, quizás porque vivimos en un mundo fallido en el que vivir es malvivir, y disfrutar es mirar hacia otro lado. De hecho, lo más cómodo para alguien como yo, con suficiente velocidad para sacar una crítica ácida sobre cualquier cosa, para alguien con una falsa coraza de "echao p'alante", hubiese sido reírme en caliente de las publicaciones que hacían noticia de la anécdota, o que "salsarrosizaban" un mundo que ya de por sí, tiene menos deporte del que nos gustaría a quienes nos apasionamos con él y que vive inmerso en una presuntamente necesaria nube de exclusividad, que en demasiados ocasiones deriva en prostitución. Normalmente, hablaríamos de prostitución como licencia poética refiriéndonos a la fría comercialización con regímenes de dudosa moralidad, pero también lo podemos hacer literalmente (sin hacer juicios de valor al respecto, por cierto) sobre la mercantilización de la salud, el tiempo y el físico de unos deportistas a cambio de dinero y de promesas de servicios a cambio de un dinero que tal vez ellos ni vean. Tampoco vamos a alargar esta metáfora, porque acabaríamos hablando de proxenetas, de chulos.

Volvamos al inicio del asunto. Don Flavio Briatore (no sé, o tal vez sí, cómo hemos pasado de aquello a esto...) se ha operado la cara. Cierto es que ha cogido en una temporada sin sal en cuanto a noticias interesantes sobre El Gran Circo, unas semanas en las que sólo se pueden alargar rumores que se arrastran desde antes de que terminase la pasada temporada, y que se acabarán confirmando o desmintiendo en otro puñado de semanas. Cierto es que, como hemos indicado antes, hay varias figuras presuntamente glamurosas que vierten un halo de estilazo al Paddock. Cierto es también que el personaje en cuestión, como que cae bien, es como el tío canalla del que uno disfrutaba de pequeño en las cenas navideñas, no porque cayese bien, sino porque ponía nerviosa a tu madre, que decía que era una mala influencia para ti mientras pensaba que era una mala influencia para tu padre.

En esas estábamos, en un Flavio Briatore que posiblemente se ha hecho unos arreglitos estéticos, cuando vemos a los grandes medios publicando esta historia (adornada, por supuesto, con rostros y cuerpos femeninos y jóvenes que han acompañado tantas veces al italiano) como si fuese la abdicación de Felipe VI o el acuerdo entre PP y PSOE para tuertear en el país de los ciegos. Y, claro, aquí hay varias opciones para las publicaciones pequeñitas con pretensiones: la que muy dignamente ha tomado SomosF1 o la que han tomado muchas otras a las que no pienso enlazar, probablemente porque puede que algún día sea yo el que se prostituya en ellas, pero principalmente porque algunos compañeros están o han estado (o, insisto, probablemente acaben estando) en alguna de esas webs que han atacado con sus hordas de voluntarios becarizados (que, desgraciadamente, no becados).

Pues, eso. Que me enorgullezco de pertenecer a un equipo que unánime y felizmente rechaza meter información de relleno, que prefiere no publicar nada que publicar mierda. Además, vengo de un día en el que he visto en las noticias de la tele varias cosas que me han hecho decir "vaya mierda de mundo estamos construyendo en el que el pensamiento de nuestros adolescentes, al igual que sus aspiraciones, van por detrás de las que tuvieron en su momento sus padres"; unas noticias en las que se señalaba que aumentan los asesinatos machistas; que las niñas ven normal que sus novios les quiten el móvil para ver a qué se dedican; que niños de 11 años saltan por una ventana al no aguantar su situación en el colegio; noticias que me hacen sentir que comparto planeta con gente que prefiere mandar a un inocente a la cárcel, frente a la alternativa: que un sospechoso quede libre ante la ausencia de pruebas de que sea un violador, sólo porque pertenece a esa ambigua categoría de "sospechoso habitual". Más valdría que, aunque sea con pequeños gestos diarios, contribuyamos a cambiar lo que no nos gusta de nuestro mundo. Por eso no quiero que publiquemos basura.

Es mi decisión. Dicho esto, que cada cual haga lo que quiera.

Redactado por Antonio Santiago.

martes, 6 de octubre de 2015

La vida te da sorpresas

Publicado en @Somos_F1

Enfermos de Fórmula 1, los locos de las carreras, nos llaman a veces. Normal. Al que más y al que menos, a veces se le va ligeramente (o no tanto) la cabeza (o la olla, depende del aficionado). Desconocemos si es por los altos niveles de ruido sufridospor la atmósfera que se respiradebido a la mezcla de gases de combustión, derivados del petróleo (Pirelli, Bridgestone o Michelin, Goodyear para los viejunos, y Avon, Continental o Englebert para los historiadores -o los que son casi historia de este mundillo-) y colonias caras del Paddok.

Fuente Kazuhiro Nogi
Desconocemos, también, si esta locura que sufrimos algunos, es la que afecta a Yasuhisa Arai (no nos atrevemos a hacer bromas sobre desastres nucleares en el país del sol naciente, porque ya lo dijo el sabio: "se puede bromear sobre cualquier cosa, pero no delante de cualquier persona"), peroparece el único ser humano sorprendido porque nadie haya pedido motores para 2016 a Honda, marca de la que es máximo responsable (o "irresponsable", cualquiera sabe) en esto de la Fórmula 1.

Del mismo modo, tampoco conocemos el origen de las pataletas que se traen los austriacos de Red Bull porque, tras cuatro años del dominio más absoluto (hasta que vimos estos Mercedes, claro), se olvidan de la marca francesa que les vendía los motores para que ellos los montasen en su sede inglesa, dentro de una fábrica que luchaba con el lápiz de un genio cuan mago con su varita, frente a los diabólicos diseñadores que ¡usaban ordenadores! Un lío, vaya... ¿A quién se le ocurre diseñar en papel en el mundo de la más alta tecnología? A un loco. O a un genio.

Lo dicho, el diagnóstico (de frenopático, más que de facultad de periodismo, cuando no son la misma cosa) es claro, aunque no tanto el origen. Nunca sabremos si las locuras vienen por estar la Fórmula 1 plagada de locos, o si los locos acabamos aquí porque nos dejan dar rienda suelta a nuestra pasión. Eso sí, si algo tengo claro es que, después de todas la vueltas que hemos dado (en Australia igual no, pero en tres carreras, luchando por los puntos; en cuatro días, al nivel de Ferrari; al final de temporada, habremos ganado carreras; el año que viene, se van a enterar estos de quién soy yo...), miedito me da la distancia a la que pueden estar los McLaren, los Honda, los McLaren Hondadel resto de coches que monten motores Ferrari o Mercedes. Locos nos podríamos quedar, si es que no lo estamos ya, viendo a Fernando Alonso y a Jenson Button incapaces de adelantar a los Manor de Will Stevens, Alexander Rossi, o el que quiera que lleve pasta suficiente para quitarle el volante a Roberto Merhi.

Antonio Santiago @soyelantonito

La muerte digna es un oxímoron

He buscado "dignidad" en el Diccionario de la Real Academia Española y he encontrado el significado de esa palabra. Lo que no logro encontrar es qué hay de digno en la muerte, no digamos ya, qué hay de digno en el sempiterno debate entre quienes consideramos que hay veces en las que si no dejamos ir una vida, perdemos nuestra humanidad, y quienes consideran que lo hecho, hecho está y hay que seguir haciéndolo porque siempre ha sido así, quienes sabemos frente a quienes creen.

Fuente www.huffingtonpost.es
Desde luego, es un debate filosófico que algunos, tal vez por costumbre, quieren dotar de la inquebrantable pátina de La Ley puesta al servicio de La Fe, cuando todos sabemos que quienes inventaron ésta, lo hicieron al servicio de quienes dictaban aquella.

Anoche me parecía mentira que haya conceptos que nuestro presuntamente tan civilizado mundo, nuestro occidente civilizador, aún no hayamos sido capaces de "desconcretar", sin ser conscientes aún de que hay algunas cosas, algunas decisiones, que tan sólo competen a quienes han de tomarlas, a quienes las sufren y padecen a diario.

Por otro lado, esos conceptos, el sufrimiento, el padecimiento, la abnegación, el martirio, tan elevados (a los altares, por supuesto) en nuestra concepción judeo-cristiana de la moral, siempre han sido "valores" del vulgo, que ha sido siempre el que padece con abnegación el sufrimiento, que las altas jerarquías de toda iglesia o gobierno autoritario (valga la redundancia) han destacado como positivas, casi como objetivo vital de todo buen creyente de cualquier sistema autoritario, insisto, ya sea religioso o político. Y lo han hecho por una razón muy sencilla, de tan sencilla brillante aunque repulsiva: ya que el vulgo, el pueblo llano, tiene que sufrir (para que nosotros vivamos como vivimos o, qué coño, mejor a poder ser), que lo haga con el convencimiento de que esos son "valores" positivos, que hemos venido a este mundo a sufrir, que no hay otro modo de llegar a un "lugar mejor" en el que, allí sí, seremos todos iguales ante el Señor de turno. Por supuesto, qué mejor manera de imbuir esta idea en los corazones de esos desgraciados, sembrándola en lo más hondo de su ser a través del dogmatismo.

Pues, bien, aquí está esa idea, tan revolucionaria por querer cambiar el establishment, y tan radical, por querer cambiarlo a través de poner en duda la propia raíz del mismo, es también bastante sencilla (quizás, no tan brillante, pero -permitidme que la defienda porque es la mía- creo que sí es más justa): el amor, siendo algo etéreo y conceptual, no puede ser considerado tal siendo general, el amor es amor cuando es personal, particular, incluso aunque sea unidireccional, aunque no haya reciprocidad. Y lo que tengo claro, es que el amor no tiene por qué ser desinteresado (no en vano, nos enamoramos por lo que alguien nos aporta, por lo que ese alguien nos complementa, nos completa), pero para que pueda considerarlo amor, ha de estar vacío de egoísmo.

Y egoísmo, entre otras cosas, es querer mantener a tu lado a alguien sin posibilidad alguna de mejorar o de perdurar, por el único motivo de que no sabes qué hacer sin esa persona, sólo porque no imaginas despertar mañana solo, rodeado de otra gente que te compadece, acompañado pero sin quien tú querrías que permaneciese, obviando que hace mucho que se fue, que llevaba mucho tiempo queriendo irse, que nunca quiso ser mirado con tristeza, con pena, con condescendencia.

Por esto y no por otra cosa, considero que es amor el gesto de los padres de Andrea, la niña gallega de 12 años a la que, con 8 meses, le fue diagnosticada una enfermedad neurológica degenerativa que desde los 2 añitos padece una discapacidad por encima del 90% y que en los últimos meses ha pasado de algo tan duro como que una niña aprenda a vivir con el dolor, a tener que vivir (me refiero a los padres) sabiendo que su hija ya se ha ido y que la persona a su cargo en el hospital (me niego a llamar médico a alguien así; he utilizado "persona" porque he preferido no usar insultos en este escrito) les suelte que le retiran la morfina que, aunque es necesaria para evitar la agonía de su hija, haría que su hija fuese una yonki, pero que se la llevasen a casa, porque total, para morirse allí, que se muera (agonizando por no querer sedarla, les recuerdo) en casa.

Parece (aquí pongan ustedes la palabra que quieran, me niego a utilizar "por suerte" o, supongo que lo comprenderán "gracias a dios") que en las últimas horas el equipo médico y la gerencia del Hospital de Santiago de Compostela en el que se encuentra Andrea, ha decidido hacer lo que estos padres (y el comité de Bioética del propio hospital) pedían. Ahora que han accedido a retirarle la alimentación y proceder a sedar a la criatura, cabe recordar que el equipo médico se negó a esta petición hace meses, que la gerencia fue a los tribunales ante la entrada en agosto de una ley que recoge los derechos de los enfermos terminales para así poner por encima su ideología de los deseos del paciente, para poner su credo por encima de la necesidad de no alargar morbosamente lo inevitable, de no obligar a una niña de 12 años a seguir sufriendo, por encima del dolor en el corazón de unos padres que sufren por ver sufrir a su hija y porque se sienten señalados como egoístas, cuando deberían ser admirados por ser conscientes de que, aunque doloroso, es más altruista querer sufrir por su hija sabiendo que la echarán de menos, que ver sufrir a su ser más querido para no ser ellos quienes pierden a su Andrea.

Al fin, Andrea va a encontrar una muerte. No creo que ninguna muerte sea digna o esté rodeada de dignidad. La que es digna, es la postura de esos padres, la vida de la propia Andrea y la lucha por el derecho a no prolongar una vida que no es vida si se vive en la agonía vacía, en un sufrimiento sinsentido, en la falta de esperanza y en el dolor físico y mental del paciente y de quienes le aman. 

Eso es, de amor se trata. La muerte no es digna, digna es la vida, digno es el amor.

Antonio Santiago @soyelantonito


martes, 29 de septiembre de 2015

Publicado en www.SomosF1.com con el título "Música para tus oídos"

Los armónicos en la música, son las frecuencias secundarias que acompañan a la principal y que en ocasiones no son audibles, o al menos, no son las que percibimos claramente. En Fórmula 1 son esas "notas" que pudimos escuchar en el motor de un Renault "tocando" el God Save The Queen en 2007.

Fuente wikimedia.org
Mejor dicho, en lugar de decir "son esas notas"tal vez debería haber dicho "eran esas notas" porque, ahora, en esta nueva Fórmula 1 cada vez más autolimitada, "los notas" somos quienes seguimos dedicando parte de nuestras vidas a disfrutar de un deporte que, si bien es cierto que ha tenido innumerables complots y conspiraciones a lo largo de su historia, tal vez estamos viviendo una época en la que existen infinidad de posibilidades para innovar, se dedican a disparar en su propio pie, dificultando con países exóticos sin tradición (y sin afición en algunos casos), pésimos horarios, absurdas regulaciones, disparidad de criterios de los comisarios, sanciones exageradas y zancadillas a quienes simplemente se dedican a intentar adelantar.

Bien, volviendo a la música que te lleva a lugares y tiempos lejanos, trae consigo alegrías y penas, sabores y olores, frío en la piel, aplicados a la Fórmula 1 esos armónicos, esas notas agudas y potentes, han dado paso a un sonido bronco, rasgado, de cantante de Jazz fumador y borracho que trae consigo tristeza y añoranza; tristeza por la música que escuchamos; añoranza por la que escuchábamos.

Si en aquel primer Ferrari que escuché in situen aquel F2002 sólo podía escuchar "La cabalgata de Las Valkirias" de manos de una orquesta sinfónica, en los coches de hoy en día, parece que estemos escuchando Cadena Dial.

Mercedes, en esta nueva época híbrida, nos trajo un disco de Pablo Alborán, liderando con su W05 todas las listas de éxitos, copando minutos de radio con su voz quejumbrosa, a veces grave, a veces aguda, pero siempre suavecita, sin percusión, sin fuerza, tal vez sin pasión, con muchos melismas, con algunos gallos. Con el SF15-T, Ferrari ha puesto en el mercado un disco de Melendi, una música fácil de escuchar, con alguna carga de profundidad en sus letras, pero bastante plana cuando juzgamos su forma de cantar (por decirlo de alguna manera) porque, sí, han ganado alguna carrera, su música puede incluso emocionarte, pero siendo objetivo, por muchos tacos que diga en sus frases, es una música tan ñoña como la de Pablo Alborán. Vamos, que aunque el rojo parezca más apasionado que el frío gris, tienen demasiados puntos en común como para que me gusten más que "La Flauta Mágica" ¿de Mozart? No, del McLaren que en manos de Ayrton Senna y Alain Prost no sólo fue "el disco más vendido", sino que obtuvo el 92% de los puntos posibles.

Y para terminar con los símiles musicales, me está costando mucho trabajo comparar la tos psicógena de otro McLaren, de otro McLaren con motor Honda, de otro que no es el MP4/4 del que hablábamos antes, sino el sonido del violonchelo desafinado con el que Fernando Alonso y Jenson Button tratan de terminar las carreras. No quiero compararlo con la voz de Joaquín Sabina, porque corro peligro de morir en manos de algunos amigos. Tampoco me arriesgaré a que mi pareja me agreda porque compare al lamentable MP4-30. En ningún caso padeceré el acoso que me esperaría de compararlo con Alejandro Sanz (hablando) o con Enrique Iglesias (haciendo eso que él llama cantar). No, lo dejo a su elección, querido lector. Póngale el nombre que usted sufra cuando vaya de viaje y su pareja insista en hacerle daño en los oídos. Compárelo con aquellas cintas de Los Chichos con los que su padre les maltrataba camino de Torrevieja. Incluso, yendo más allá, llamémosle "sonido Mercadona", como llamo a esas malditas cancioncillas que, una vez escuchadas, se te meten tan dentro que te invitan a no volver a salir de casa y a no poner la tele. Aunque haya Fórmula 1.

A. Santiago @soyelantonito

Publicado en www.SomosF1.com con el título "De sinónimos, arcanos y filosofía"

Hundidainsondableinferiorabismalabisallúgubredescendentesepulcralyacente,deprimidapunzantedolorosapenosaintensalaceranteignotaindescifrableoculta,inescrutablefurtiva recóndita. Todas estas palabras son, en sus diferentes acepciones, sinónimos de "Honda".

Fuente mascoche.net
Hundida, su imagen como equipo ganador que nos dejó en la memoria gracias a su anterior matrimonio con McLaren. Claro, que es algo que puede esperarse de cualquier pareja cuya relación, a pesar de ser intensa, no es proporcionada cuando una de las partes hace sentir inferior a la otra. Tal vez eso hace que la distancia sea abismal entre lo que dicen y lo que hacen los chicos de Arai San. Esta relación, este matrimonio, consta de dos partes: una, la británica, permanece oculta cuando de buscar culpables se trata, mientras la otra, la japonesa, ha entrado en una espiral descendente de declaraciones que, lejos ya de ilusionar, provocan una sensación dolorosa punzante en la suficientemente maltratada moral de quienes admiramos a Fernando Alonso.

Esta desconfianza que provoca en nosotros la insondable lista de promesas incumplidas del tipo "de aquí a un rato, seremos mejores que Ferrari", hace que lancemos una mirada furtiva al pasado en Ferrari, lleno también de la penosa promesa de que "el año que viene, sí que sí", una lúgubre promesa, que llevaba implícita la lacerante herida de la confianza traicionada, de un futuroinescrutable, que nunca podría ser seguro, que podría deparar igualmente el reverdecer de los laureles nunca del todo secos... o la situación vivida por el asturiano en esta relación que se hizo larga, deprimida, vacía de esperanza, con una pareja yacente en el dolor, en la pena, regodeándose en las victorias pasadas, obviando el silencio sepulcral de su hasta este año poco visitada sala de trofeos.

Eso sí, esta relación con poco futuro (no por su duración, ya que nunca hay que menospreciar el poder de los yenes, sino por su inexistente capacidad para dar un volantazo), está llena de momentos Zen, de mucha profundidad filosófica, de una recóndita lógica que, nunca superficial, hace que los aparentemente frágiles cimientos de la relación McLaren-Honda puedan bajo una fachada de seriedad indescifrable, contener la ignota filosofía oriental que tanto atrae al campeón español.

Sea como fuere, por muy en plan rollo Samurai que se ponga, Fernando Alonso ha visto como, tras una carrera en la que tenía más o menos asegurados los puntos (y que no le dejaron terminar desde el muro por temerse el equipo una avería en la caja de cambios, ya saben, los sensores detectaban alta temperatura de aceite), sus jefes, tal vez tratando de ahorrarse mancillar su propio honor al salir los últimos, previendo alguna avería el viernes o el sábado (no sería la primera vez que les quitan más posiciones en parrilla que puntos en el carnet a Ortega Cano), lo que hicieron fue tirar por tierra la templanza mostrada por el ovetense durante todo el año, calladito, prudente y simpático ante averías en las últimas vueltas, fallos garrafales en sus pasadas por boxes, malas estrategias e, incluso, un accidente en "extrañas circunstancias". Y para esto, para ensuciar la imagen de Honda, no era imprescindible que Alonso dijese aquello de GP2 por radio; para lo que es imprescindible sin ninguna duda, es para que los descreídos, los omnipresentes antialonsistas que llenan las redes sociales de nuestro país con una inquina sacada de la fosa abisal del resentimiento nacido de la envida, sepan, no olviden nunca, que el guerrero que Fernando lleva dentro no ha abandonado la Fórmula 1, que sigue aquí, que luchará hasta el final, si no por ganar, al menos por divertirse.

Y eso, que él se divierta, significará que lo haremos quienes disfrutamos de esta locura llamada Fórmula 1.

A. Santiago @soyelantonito

viernes, 4 de septiembre de 2015

Crónica de los FP1 del GP Italia (publicado en http://www.somosf1.com/)

Lewis Hamilton lidera unos Libres 1 con muchas historias, pero con muy poca historia, más allá de lo esperado: Mercedes domina, el resto funciona según el plan.

Fuente Formula1.com
Tanto Force India como Williams, se muestran solventes en un circuito tan rápido como el de Monza, así como Ferrari (que sustituyó durante la sesión los frenos de Kimi Räikkönen), que parece la única alternativa seria al mundial si nos olvidamos de que Mercedes ganó antes de que éste empezara. Cabe destacar, más por intuición que por prestaciones reales, el papel que puede desempeñar en esta carrera Force India. Tal vez esto también sea previsible, puesto que siempre se han mostrado muy rápidos en circuitos con baja carga aerodinámica, pero durante toda la sesión hemos podido disfrutar de una conducción muy suave, muy fina de sus pilotos.

La parafina ha estado, como siempre en las FP, muy presente. Hasta el punto de que, en su vuelta de instalación, Daniel Ricciardo ha vuelto a boxes con el casco y la visera pintados.Podría decirse que aún así, no le han pintado la cara, puesto que ha parecido más cómodo durante toda la sesión que su compañero, el ruso Daniil Kvyat.

Carlos Sainz ha tenido algunos problemas con su coche, probablemente achacables al software que controla algún nuevo mapa de motor, puesto que reportaba en un primer momento una especie de pérdida intermitente en el flujo de combustible al motor. Después, se ha quejado de que en las frenadas, el coche quedaba en neutral (punto muerto), con la consiguiente pérdida del freno motor. Tal vez, esto le ha llevado a perder el coche en la parabólica, lo que ha terminado con su salida de pista y la consiguiente bandera roja al llegar la primera media hora de esta sesión de entrenamientos libres. En cualquier caso, no ha sido el único piloto que ha tenido problemas para mantener su monoplaza en pista (Vettel también ha hecho un trompo, éste, en la chicane del final de la recta de meta), probablemente, debido a la baja carga aerodinámica configurada para este circuito.

En el equipo líder del mundial, podíamos ver a un muy centrado Lewis Hamilton que, lejos de la intermitencia que suele mostrar en la mayoría de sesiones de FP1, hoy parecía espoleado por cada buen tiempo de su compañero Nico Rosberg. Un Rosberg que salía del garaje con dos cámaras montadas en los laterales del coche que parecían enfocar en cada uno de sus neumáticos traseros, tal vez debido a los problemas que tuvo en SPA, probablemente relacionados con un posible corte en los mismos por el pequeño alerón trasero que, de fino, parece una cuchilla.

Como decíamos al principio, muchos equipos han cumplido con lo previsible. Lotus, con Jolyon Palmer conduciendo el coche de Romain Grosjean; Sauber, con un Nasr que, pasando desapercibido, parece más rápido que el sueco Marcus Ericsson; Toro Rosso, que parece lejos de los puestos de cabeza; Manor, con unas enormes dificultades para que sus tiempos sean, estéticamente, mejores que el propio aspecto de su coche; y, cómo no, McLaren, con su tradicional  presencia anodina de esta temporada; todos, decíamos, han cumplido con el plan preestablecido: ni fu, ni fa...

Bueno, lo cierto es que con McLaren, más concretamente con la parte correspondiente a Honda de ese equipo, hemos tenido una sesión de lo más rara. No tanto porque hayan fallado sus motores (Fernando Alonso se ha quejado en algún momento de pérdida de potencia), sino por los nombres de los mismos. Hoy nos anunciaban a Kylie para Jenson Button y Mary, para el asturiano.Pues, bien, al final parece que "La Mary", está al nivel del en su momento famoso "Mariano". No en vano, antes de que terminase la sesión, a unos 25 minutos para el final, mientras el resto de escuderías repasaban con sus pilotos (todos en boxes) la telemetría y los objetivos de cara al final de la sesión, en el box de McLaren Honda, podíamos ver sobre los caballetes el monoplaza de Fernando Alonso, ya que estaban comenzando a cambiarle el motor, probablemente para montarle la unidad de potencia que ya utilizase en Hungría.

Veremos, de cara al resto de Gran Premio, la evolución de los monoplazas. Lo que no va a faltar durante todo el fin de semana, son esas pegatinas que lucen los pilotos en recuerdo a Justin Wilson, campeón en el año 2001 de la Fórmula 3000, que en el año 2003 fichó por Minardi (terminó la temporada corriendo las últimas seis carreras en Jaguar), consiguiendo un punto en Indianápolis. Lamentablemente, el piloto británico falleció el pasado 24 de agosto tras un accidente en la Indycar. 

Fuente Formula1.com
A. Santiago @soyelantonito

lunes, 31 de agosto de 2015

Que digan de ti "se veía venir"

Martin Witmarsh, ex jefe de Kimi Räikkönen en McLaren, ha realizado unas declaraciones bastante curiosas sobre el finlandés.

Fuente kmph.es
Según Martin, Kimi aún no ha desplegado todo su potencial en la Fórmula 1 y nunca va a hacerlo. "Nunca", parece categórico, pero es bastante probable que en esa frase haya dos sentencias a analizar y, que de las propias declaraciones de Witmarsh, se desprendan los porqués de esta dicotomía.

Está bastante extendida la opinión de que Kimi Rïkkönen podría haber tenido mejores resultados debido a que siempre ha demostrado ser un piloto muy rápido, aunque le ha faltado aumentar sus niveles de concentración y de constancia (eufemismo para evitar decir"todos sabemos, aunque de cosica decirlo, que a Kimi se le va la pinza"). Por otra parte, parece también que cada vez es menor la esperanza de que la clase del finlandés prevalezca frente a los altibajos que han dominado su trayectoria al volante (otro eufemismo; en este caso, para evitar decir "que sí, que vale, que a ratitos ha corrido un montón, pero se le va la pinza").

De hecho, el propio Martin Witmarsh ha dicho que "lo de Kimi es frustrante ya que es inteligente y tiene todo el ritmo, te toca las narices que lo comprometa. No ha desplegado todo su potencial y no va a hacerlo ahora, lo que es una pena. Es muy sarcástico. Me gusta mucho el tipo. Aunque Kimi odie a Ron Dennis con todas sus fuerzas, yo siempre me llevé bien con él". Se puede leer claramente que tal vez no sea Kimi el único que hace cosas raras en esto de la Fórmula 1. No sólo porque su jefe en McLaren parece tan "divertido" como Kimi, sino porque Ferrari acaba de renovar a un piloto que, pudiendo ser mejor, nunca lo seráy eso redunda en los errores cometidos mil veces por los de Maranello: saber qué hacer y no hacerlo; saber qué no hacer y, aún así, tirarse a por ello.

Que las noticias hablen de ti y salgan declaraciones de tus vecinas diciendo "se veía venir", no es la mejor de las señales. Sí, eso también era un eufemismo.

A. Santiago @soyelantonito

jueves, 27 de agosto de 2015

No diga Honda, diga paquete

Hay días en los que más valdría no ponerse a leer noticias sobre Fórmula 1 y, si ya es irremediable, al menos tener la consideración de no comenzar a escribir sobre ello. Probablemente, hoy debería haber sido un día de esos, pero uno es como es...

Fuente TheBestF1.es
Cuando uno es, simple y llanamente, un aficionado a la Fórmula 1, no viene de serie con la capacidad realizar análisis técnicos a la altura de otros compañeros de esta casa; Cuando la profesión del que escribe, no está construida sobre los firmes cimientos de los que dota la formación, a diferencia de algunos otros redactores de Somos F1; Cuando tienes unos conocimientos basados, no en la teoría, sino en la práctica (en la práctica, aquello de ensayo y error; error, mayormente); Cuando eres, en resumen, alguien a quien le gustaría conocer más sobre lo que le apasiona, no alguien que aspire a sentar Cátedra... Entonces, cuando lees en alguna web amiga un titular que reza lo siguiente "Honda afirma tener los mejores paquetes de la F1", entonces (decía), uno que aún no se ha actualizado a Windows 10, se cuelga como el XP y, por más que pulse Ctrl+Alt+Supr, jamás consigue salir de su anonadamiento.

De acuerdo, tal vez haya que leer más en profundidad porque, como éste que leen, puede ser un artículo de opinión y, Dior no lo quiera, en esa web también pueden contar con colaboradores tan torpes como un servidor. Pero no es el caso.

Resulta que ese titular se sustenta sobre una fotografía de D. Yasuhisa Araicabeza de la rentrée de Honda en el mundial de Fórmula 1. Resulta, también, que el Sr. Arai dice cosas peores o, cuando no, contradictorias frente a lo dicho en otras ocasiones (cosa que a cualquiera puede pasarle en una noche de Paddok cuando -recuerden que la palabra clave es "noche" y que ésta, confunde- ha aspirado demasiado monóxido de Carbono o ha bebido demasiado Sake), sino contradictorias en sí mismas.

Porque, y no me vengan con interpretaciones sexuales, siempre he escuchado que el tamaño no importa. También, créanme, escuché que eso sólo lo dicen quienes no pueden presumir de ello (de tamaño, se entiende). Pero, claro, hay una riqueza tal de refranes, proverbios y dichos en nuestro idioma, que podría pasar por normal caer en dichas contradicciones. Aunque (y hay que tenerlo en cuenta), Don Yasuhisa es bastante poco español, digamos que es muy japonés y allí, más que de aforismos, son de Haikus.

Una vez he intentado ponerles en contexto en cuanto a mi despiste sobre las contradicciones en las que incurre este señor, paso a citar textualmente las palabras que me hicieron entrar en bucle (confío en que, ustedes -personas informadas, cultas y entrenadas sobre la locura de la Fórmula uno- sepan pasar sobre ellas como sobre el nombre del Alcalde que entrega el trofeo al 3º en un GP, espero que no les afecte tanto como a mí; en cualquier caso, si dudan de ustedes mismos, les ruego que no sigan leyendo, no vaya a ser que me despidan; bien pensado, en el peor de los casos igual hasta me indemnizan; procedan por favor, ya que han llegado hasta aquí -ya hay que tener ganas, si me permiten-): "Creo que nuestro paquete es de los mejores este año, ya que es el más pequeño de la F1".

Sepan, por si les interesa, que recomiendo abandonar la técnica del "¿estudias o trabajas?", la táctica de invitar a cenar o ese complicado sistema de "vale, los hay más guapos pero no tan graciosos", y sustituir todos estos sistemas fallidos por uno proviniente de un mundo que convive con la más alta tecnología, del mundo de la Fórmula 1. A partir de hoy mismo, recomiendo comenzar las presentaciones con un "es un paquete mejor, es un paquete más pequeño". De nada.

A. Santiago @soyelantonito


Fe de Erratas: el amigo Octavio Traver me ha llamado la atención por una errata en la palabra "trabajas"; siempre he odiado que me dijesen eso, será el motivo. Gracias!!!

miércoles, 12 de agosto de 2015

McLaren y Honda son una salsa que no liga

Artículo de opinión que he publicado en http://www.somosf1.com/

También se come con la vista, o eso dicen. Tal vez sea cierto, pero algo que se ve desagradable, no tiene por qué ser malo para la salud. Pero ¿saben qué? En el caso de las salsas, una mal ligada, suele ser sinónimo de una digestión pesada.

Fuente Ooyala
Sobre lo que no cabe ninguna duda es de que, en el caso de McLaren y Honda, hoy no se comen con la mirada, aunque (tal vez por la honorabilidad japonesa y la elegancia británica) tampoco llegan al nivel de hostilidad al que ha llegado este año cada declaración de cualquier empleado de Red Bull hacia el motorista que les ha dado un buen puñado de mundiales.

Evidentemente, a la escudería austriaca parece que le ha ido bien eso de, cuan divas de la sobremesa de Telecinco, pegarse a través de la prensa, puesto que Christian Horner afirma que, por contrato, Renault tiene como "equipo principal" a los de Milton Keynes.

No parece que vayamos a ver una escena a lo Kill Bill de Eric Boullier frente a Yasuhisa Arai que vaya a solucionar el espectáculo que estamos sufriendo quienes admiramos a Fernando Alonso, ya queparece más bochornosa todavía la cantinela de "lo que resta de temporada seremos más competitivos", que el hecho de que no lo vayan a ser.

En cualquier caso, hay varias salsas compactas, como la mayonesa de Red Bull y Renault (o el alioli que nos ofrecieron McLaren y Honda cuando el Chef era Senna), pero al fin y al cabo, un buen cocinero es el que consigue mejorar un plato añadiéndole un único ingrediente, sin mezcla, puro. Tal vez por eso, en el mundo de la Fórmula 1, nos ha dejado grandes platos la sal diseñada y motorizada únicamente por Ferrari... o el aceite de oliva virgen extra con el que riega los podios Mercedes hoy por hoy.

A. Santiago @soyelantonito